Termina otro semestre, se cierra un ciclo para dejar pasar al que sigue. Tal vez sea mejor, tal vez no, pero lo que importa es cómo vas a vivirlo.
Antes había escrito sobre una maestra que tengo, una mujer muy particular que le sonríe a la vida de sobremanera, pero esa muejer me enseñó una muy valiosa lección que pienso poner en práctica a partir de ¡YA!
Un día en el salón de clases nos dio por hacer algo divertido (para todos aquellos que digan que en la UIC no hacemos nada obvio se equivocan). Empezamos jugando BASTA! y terminamos poniendo música a todo volúmen y bailando canciones de boda, desde "La víbora de la mar" pasando por "El venado" y terminando con "El Mechón". Cuando estábamos en medio de los pasos de "I will survive" entró la maestra al salón y cortó nuestra inspiración. Pues bastó solo ese día para que la maestra no nos bajara de fiesteros y desmadrosos.
El último día de la clase la maestra se despidió de nosotros y shalala y nos hizo meter la mano en una bolsa que ella llevaba y sacar lo primero que encontráramos. Nuestra sorpresa fue indescriptible cuando nos dimos cuenta que adentro de la bolsa había serpentinas, espantasuegras, antifaces y otros artículos de fiesta. Nos miró a todos y nos dijo algo que prometo hará cambiar mi vida. Nos miró a todos y dijo:"Ustedes son un salón que se la pasó de fiesta todo el semestre" (hasta ahi yo pensaba que era regaño) "Me enseñaron a ver la vida como una fiesta y les quiero regresar algo de lo que me dieron, muchas gracias!"
Todos nos quedamos callados, estoy segura que más de uno quería llorar, ya fuera de emoción o de risa por recordar aquel día de pachanga. Le aplaudimos y fuimos a despedirnos de ella. La verdad fue un detallazo, no pensé que fuera a aprender algo de nosotros a menos de que fuera cómo volver loca a tu maestra o como pasar el semestre a pesar de las mil faltas.
Pero lo mejor de todo fue que me hizo dar cuenta de el error que he estado cometiendo en mi vida. ¿Por qué solo aplicar la fiesta cuando estás en un salón de clases aburrido?¿Por qué no aplicar la filosofía fiestera cada día de mi vida, sobre todo en esos momentos en los que siento que el mundo se me viene abajo? Tal vez olvide la semiótica en unos cuantos años pero esa lección va a quedar en mí mucho tiempo y prometo emepzarla a aplicar en cuanto se de la opotunidad.
25 noviembre 2009
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